¿Qué Dios nos ha nacido?

El nacimiento de Jesús tal y como lo narran los escritos evangélicos es un mito. Se trata de una historia ficticia compuesta con fines devocionales. Lo que buscan es despertar la piedad y mover el espíritu a la conversión. El relato probablemente se inspira en algunos de los mitos conocidos de la época. Las analogías y semejanzas literarias con las narraciones míticas de Horus y Mitra son conocidas en el mundo académico. En otras palabras, la navidad tiene un fuerte vínculo con el paganismo. En cambio, otras celebraciones de la liturgia cristiana mantienen proximidad con algunas de las fiestas más importantes del calendario judío. El Pésaj (Pascua) y el Sahvuot (Pentecostés), conmemoraciones de institución mosaica, fueron tomadas por el cristianismo y reinterpretadas a partir de Jesucristo. 

El Nuevo Testamento afirma que en el Pentecostés los apóstoles recibieron el Espíritu Santo. Un “espíritu de verdad” que les guiaría y abogaría por ellos. Tras recibirlo ya no tuvieron nunca más miedo y salieron a predicar al mundo entero la Buena Noticia del Reino de Dios. Lucas nos ofrece, pues, un paralelismo en el que se reescribe el significado de ese lapso de espera de cincuenta días, entre la Pascua y el día de la renovación de la Alianza. Literalmente se reemplaza la Alianza del pueblo de Israel con Dios expresada a través de la Ley, para afirmar que los testigos de la Nueva Alianza son aquellos que recibieron el Espíritu Santo.

Como podemos ver cristianismo es el resultado de una síntesis las distintas vertientes religiosas que practicaban sus miembros antes de su conversión. El grupo de fieles estuvo constituido al principio por la gente más sencilla del común, pero más tarde se sumarían conversos pertenecientes a la clase media y clase alta de la sociedad romana. Entre ellos un grupo de gente educada e intelectuales le fue dando el contenido teórico al fenómeno existencial de las comunidades del segundo siglo. No sólo poseían un bagaje de conocimientos amplios, algunos de ellos habían pasado por diferentes religiones hasta que se convirtieron al cristianismo, por ejemplo: El apologísta y filosofo cristiano Justino Romano, se convirtió después de haber sido estoico, pitagórico y seguidor de Mitra. Un sujeto con semejante acumulado de experiencias trajo consigo elementos que sin duda influyeron en el proceso de construcción dogmática y sistemática del cristianismo primitivo.

La importancia del bautismo fue capital. Comenzaba con una catequesis de la doctrina y proseguía con una catequesis mistagógica; es decir, se instruía al catecúmeno acerca del sentido de los misterios de la Iglesia. Obviamente que los ritos sacramentales, como otros elementos cristianos del culto, son una reelaboración de los ritos de iniciación vigentes en la cultura de la época. Éste es uno de los factores de la propagación del cristianismo. Antes, durante y después de la aparición del cristianismo las religiones mistéricas ejercieron una influencia poderosa y de largo alcance. Las relaciones entre estas creencias y el cristianismo han sido reconocidas hace ya bastante tiempo.

¿Entonces que hacemos celebrando una fiesta que probablemente tiene sus orígenes en el antiguo Egipto? Estamos hablando de creencias que anteceden con miles de años el nacimiento histórico de Jesús. También habría que preguntarse ¿De qué modo nuestras culturas y tradiciones se han incorporado en el dogma cristiano? No obstante, presumo que la pregunta correcta no sea ninguna de esas, sino ¿Por qué la conmemoración del nacimiento del hijo de Dios se ha vuelto un tributo al capital y un sacrificio en devoción al materialismo?